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23 de septiembre de 2010

Lula, Hijo de Brasil a los Oscars ¿El cine brasileño en ruinas o movida política?


¿Por qué escribir sobre una película que no nos gustó o que directamente nos parece fallida? Esa pregunta rondaba antes de ponerme teclear sobre “Lula, hijo del Brasil”. Pero al nominarse este film como candidata a la mejor película extranjera por Brasil la escritura se propuso más interesante. Y pasamos a otra pregunta.

¿Qué hace que una autoridad nacional cinematográfica ponga como candidata a los Oscars a una película deslucida? Porque eso es lo que es: nos cuenta de manera edulcorada y con lugares comunes la vida del Presidente de Brasil con los ingredientes típicos de una biopic de sábado a las 12 del mediodía por cable.

Están los buenos (Lula, su madre, sus colaboradores y el Pueblo) y los malos (la policía militar, la burocracia sindical, los empresarios) Están los momentos “sentimentaloides”, las muertes que marcan y dejan enseñanza, las frases sentenciosas como la que su madre le dice a Lula poco antes de morir. También hay lugar para las escenas de masas donde el mito Lula se construye. Pero nada de nada de mostrar contradicciones, de los laberintos de la vida sindical (que ni en Brasil ni en ningún lugar del mundo son dulces) Ni siquiera es una diatriba relacionada de lleno con la actual gestión de Lula. La palabra que la defina podría ser híbrido, y para colmo mal confeccionado.

Los planos y el tratamiento al estilo de telenovela brasileña (sumada a una banda sonora que acompaña pero también obliga) no ayudan y nos llevan en una travesía intrascendente en donde aparecen más bien acontecimientos personales que hechos dignos de ser contados teniendo en cuenta la naturaleza del biografiado.

Una película lavada, centrifugada y empaquetada. Que si va a los Oscars nos hace pensar en una movida política. Una manera de rubricar una época de Brasil en el cine. O también una manera de rubricar a la familia Barreto, quienes produjeron y dirigieron la película; y que además construyeron una especie de imperio cinematográfico en Brasil y siempre acompañaron la trayectoria de Lula

Películas mejores seguramente haya en Brasil, sin embargo parece que el oportunismo pega dos veces: en una ocasión al realizarse este film en la coyuntura que vive hoy Brasil, con Lula saliendo por la puerta grande; y en otra, con la designación para los Oscars.

Para guardar entre el “Niños felices” de 1er grado y un VHS de “Xica Da Silva”

22 de septiembre de 2010

I Love You Phillip Morris ¿Película sobre gays o película con gays?


En Estados Unidos aún no se ha estrenado I Love Phillipp Morris porque al parecer su temática gay es demasiado para aquel país (se postergó el estreno y se anuncia para diciembre de 2010) 

Películas sobre temas de homosexualidad hay muchas, sin embargo cuando hablamos de comedias bien hechas no tenemos tantas para contar. Ésta es una de ellas. Mucho se debe a las buenas actuaciones de Jim Carrey y Ewan McGregor. Pero también a una narrativa fresca, sin taras respecto a lo correcto o no correcto cuando de homosexualidad se habla. Una película que no trata el tema como un fenómeno sino como un dato más de la realidad. Tanto es así que en definitiva no es una película sobre el mundo gay: es una comedia sobre un personaje fabulador que, como en toda obra cómica, cae en la cuenta de que no es infalible y que mientras consigue lo que busca pierde lo que no sabe que tiene.

Reconozco que nunca me gustó Jim Carrey. Muy por el contrario, sus morisquetas me causan algo así como náuseas. Sin embargo, cada tanto se mete a trabajar en una película que hace que pensemos que tiene algo para mostrar. Por su parte, Mc. Gregor le saca brillo a un personaje que nos sorprende si lo comparamos con sus otras actuaciones. I Love you Phillips Morris nos muestra la historia de un farsante que hace todo lo posible para vivir como un rey sin serlo o más bien siendo el rey de la estafa. No reparará en desfalcos económicos ni en desengaños amorosos para lograrlo.

Esta película rescata la vida de Steven Jay Russell- quién cumple una enorme condena por fugarse en reiteradas oportunidades de cárceles en EE.UU. Y lo hace en forma de comedia negra con varios momentos muy logrados que sería quitarle el gusto al film contarlos aquí. Sí vale la pena rescatar que nada de los tics típicos del mundo gay están es esta película; y, si están, ya no son presentados de forma típica.

En ese conjunto no podemos dejar de decir que el montaje hace que la película sea entretenida y por momentos nos lleve hacia la sonrisa. Y ya no por las morisquetas de Jim Carrey sino por el mejor efecto que tiene la comedia: vernos o ver a quienes conocemos reflejados de alguna manera en la pantalla.

Gran paradoja que esta película -presentada en Sundance y Cannes- sea considerada demasiado gay para estrenarse en Estados Unidos cuando aquí pensamos que no es una película sobre gays: será que es más fácil controlar, atrapar y hasta entender a los otros estigmatizándolos como lo distinto o anormal y no aceptándolos como un elemento más de la vida.


Para guardar ente La Jaula de las Locas (versión francesa) y El Don Juan de Moliere.

9 de septiembre de 2010

El hombre de al lado

En 1973 Osvaldo Lamborghini publicaba un cuento-vómito que aún hoy produce repulsión. "El niño proletario" nos contaba el martirio de un niño pobre que sufría las vejaciones de 3 chicos de clase alta. Esa fascinación que las clases más encumbradas encuentran en las más bajas se despliega en el cuento de manera feroz; esa forma de hurgar, de meter el dedo en la llaga que da cuenta de un desprecio a la vez que de una inocultable curiosidad sobre las clases subalternas. En 2010 algunas cosas han cambiado mas no esa fascinacón.

Gastón Duprat y Mariano Cohn acaban de estrenar “El hombre de al lado”. En la película nos cuentan el choque entre dos vecinos: uno de clase acomodada; el otro, de clase popular. Leonardo (personificado por Rafael Spregelburd), un arquitecto especializado en diseño con renombre en el mundo, se muda a la ciudad de La Plata a vivir en la única casa que Le Corbusier diseñó en América. Su vida trasncurre entre netbooks, conversaciones en alemán y una relación en agonía con su mujer. Hasta que un día su vecino Victor(interpretado por un Aráoz que saca lo mejor de sí) decide abrir un hueco para construir una ventana justo enfrente de un ventanal de la casa de Leonardo. El conflicto se hace presente y se desplegará en toda la película.

A partir de allí, los directores nos llevan por el río del humor negro, por los brazos sinuosos de la comedia sutil, con una construcción de personajes cuidada y una puesta impecable que nos hace afirmar que lo que demostraron en su anterior película “El artista” no fue casualidad sino que tiene continuidad en “El hombre de al lado”: un film ineludible.

Lo cuidado del sonido, el especial tratamiento del audio estéreo (una escena en la que Leonardo se tapa y destapa alternativamente los oídos nos hace recordar también a “El artista”) y la música de Sergio Pángaro, se agregan a una puesta de cámaras que hace reverberar el espacio frío, estático de los decorados. 

Por otro lugar, la puesta en escena y la fotografía están casi milimetradas. Duprat y Cohn nos tienen acostumbrados a mirar sus planos como obras de arte y en este caso no desentonan; si en "El artista" veíamos primordialmente la influencia de la pintura; en "El hombre de al lado" reina la arquitectura.

A medida que el conflicto por la ventana se desarrolla veremos como el choque de los mundos de clase alta y clase popular se hace evidente así como también la fascinación que Víctor (un vecino mal hablado, con vozarrón y muy práctico) provoca en Leonardo, quien comienza a sentir que su realidad es mucho más triste y gris de lo que imaginaba. A través de los días Leonardo verá cómo muchos conceptos que estructuran su vida se diluyen o se vuelven borrosos. Finalmente, esa fascinación que ahora es mutua y parece encaminarse a una amistad se resuelve mostrándonos crudamente la barrera entre las clases, la inevitabilidad que conlleva el origen; nos hace recordar a la fábula del escorpión y la rana, aunque en la película nada es natural si no más bien social y construído.

Si antes, “El niño proletario” nos provocaba rechazo y emoción; ahora “El hombre de al lado” nos deja vacíos y con sentimiento aciago. Osvaldo Lamborghini nos mostraba una clase alta cínica, sin vergüenza, convencida y sin culpa y por eso feroz; a través de esta comedia negra, Duprat y Cohn nos muestran una mutación de una clase alta intelectual convertida en hipócrita, con vergüenza, timorata y llena de culpas, pero feroz al fin.  


8 de septiembre de 2010

El señor de las crispetas: The expendables

Hoy les presentamos en Ramdom Films a un invitado. Cuentan en Cali, Colombia, que ha salido hace poco de rehabilitación por sobredosis de pochoclo. Viene de tierras calientes:  Sepan disculpar sus exabruptos. Y disfruten. Con ustedes, El Señor de las Crispetas y The Expendables.

The expendables por El Increíble Señor de las Crispetas


The expendables; o sea los fungibles/prescindibles, o sea los objetos gastables de suministro; es una película de acción. Una película con todos los juguetes: bala, pelea, pura metralla, bombas, tipos hechos muñeco por todas partes, etc. Para completar la imagen - queriéndoselas dar de retro- le mete un conflicto por allá en un país de Centroamérica, con el típico dictador mezcla de Fidel Castro y Hugo Chávez y medio loco. Ah! y además con una hija de dictador guerrillera. Y como siempre metidos en la sopa las empresas corruptas que ganan dinero acabando pueblitos y contaminando.

Con los ingredientes en la olla, los matones ya tienen listo para pintura el plan para salir a metrallear. Sylvester Stallone (Sly pa los de combo) hizo lo que se le dió la gana (y lo que el billete le dio) con su película, hace pasar el rato y uno pasa por encima las actuaciones ficticias, diálogos arrulladores y por ahi de vez en cuando se ve alguna línea irónica relacionada con los actores que la interpretan. Se hizo una película con gusto ochentero que por esa misma razón atrasa.

Uno no sabe de dónde salieron los matones, porqué camellan de esa forma, cómo consiguen los juguetes para el trabajo. No se sabe es nada de sus vidas: no importa porqué lo que se va a buscar es el poco de tiros, las explosiones, los pueblos arrasados, las peleas a cuchillo limpio.

Con un dejo, pero nada que ver, de las películas de artes marciales chinas uno puede ver en las escenas de pelea; con cortes sobre los golpes y una utilización de los planos que vuelve frenética cada ocasión en que los matones enfrentan al malo de la película.

Fuera de esto, una historia chiquita que medio se sostiene con la nostalgia de los fanáticos. Ver The expendables es como mirar un partido de futbolistas retirados. Uno sabe que esos jugadores están chonchos, fuera de estado, ya no llegan a los balones que antes sí; pero con todo y eso fueron ídolos.

Entonces, los hinchas de ese equipo que medio se sostiene en la cancha no creeran en Poncio de los felices que están por volverlos a ver. No más por eso los fanáticos del género disfrutaran con esta cinta.

Si le gusta la bala y el visaje digamos que 8/10 kilos de crispetas

Si no le gusta la acción pongamosle 4/10 kilos de crispetas

Y entonces nos da un 6/10 kilos de crispetas

Por ahi uno la pondría entre 2 VHS: una copia chiviada de Depredador y un original de Cobra comprado en una segunda de videoclub.


12 de agosto de 2010

El corazón es engañoso, sobre todas las cosas. Una náusea de la mano de Asia Argento



Una película dirigida por Asia Argento, actuada por ella misma, Peter Fonda, Winona Rider y Marilyn Manson, con música de Sonic Youth ya promete ser retorcida. Sin embargo, este film lo demuestra a cada minuto. “El corazón es engañoso, sobre todas las cosas” parte de ese versículo del Libro de Jeremías de la Biblia para contarnos la historia de un niño y de su madre; una historia retorcida.

Jeremías aprenderá- o no, eso lo determinaremos nosotros- que el corazón no es materia maleable, no es un dibujito coloreado de rojo que significa amor. El corazón se le representará como el orígen de lo más oscuro que depara la vida y a la vez de lo único que lo mantiene vivo. Desde el corazón expulsará- y no sólo él- la sangre pero también la bilis con la que se tiñe esta película.

A la historia ésta- densa, en falsa escuadra, por momentos cruda o psicodélica y absurda- la acompaña una música casi subliminal comandada por Sonic Youth y una utilización de los planos que evocan la alucinación, el sueño, la abulia, la embriaguez que viven los personajes.

Podemos decir- para que quien no la haya visto se haga una idea- que “El corazón....” evoca en pequeñas ráfagas por momentos las pesadillas de David Lynch o las típicas escenas abúlicas propias del género Giallo que su padre- Darío Argento- supo crear.

A todo eso se le suma una fila de personajes que están tan o más desencajados que Jeremías y Sara- su madre- encarnada por Asia Argento. Violadores, una psicóloga desequilibrada, unos delirantes productores de drogas, una familia religiosa hasta el fanatismo no desentonan; pero todos juntos hacen que la película quizá falle en eso: poner todo, pero todo en una sóla historia.

Jeremías pasará de etapa en etapa sin que ese corazón que se revela engañoso- que lo hace sufrir pero que es lo único que tiene y lo liga a la vida- demuestre tener otro perfil. Atado a ese destino de sufrimiento para sentirse existente. Como si los golpes que le propinan los ocasionales acompañantes de su madre prostituta fueran necesarios para saber que sigue vivo. Tanto que se acostumbrará, que no luchará para que las cosas sean distintas; porque sabe que ese corazón y su madre son lo único que tiene.

Todo el film es una naúsea larga. Cortada con el filo de secuencias simil video clip con música de Sonic Youth que son los perfectos sonorizadores para intervalos oníricos y psicodélicos que no por ser intermedios hacen descansar la tensión en nuestros estómagos.

Asia Argento completa una película correcta y nos inocula como abriéndonos con una gillette y cosiendo sin estética la herida, para dejar una cicatriz: la idea de que a la vez que- como muchas veces nos dijeron- del corazón sale lo noble y auténtico, de él también sale como una bala, un escupitajo o una explosión, lo peor del ser humano.  


11 de agosto de 2010

El Origen/Inception



Christopher Nolan nos había sorprendido gratamente con Memento. Una película de guión, épocas en que aparecerían Amores Perros, también 21 gramos o Los Otros. Películas en las que todo cerraba tan ajustado como una máquina de relojería. Pero pasaron muchos años (algo así como diez) y la maquinaria de guión lo encerró y en Inception no pudo salir. Como cuando se ajusta una tuerca demasiado y esta cede y se rompe, la película de Nolan se rompe al querer explicarnos y re-explicarnos cada paso que da en el guión- como si los espectadores no fueran lo demasiado inteligentes para captar sus genialidades.

Los lugares comunes como el trompo y las frases sentenciosas que luego desencadenarán el final, las eternas escenas de diálogo con profusión de primeros planos, una utilización dispareja de la música, todo atenta contra lo que podía ser una buena historia.

Se ha leído y escuchado muchas referencias a Citizen Kane, Borges, las teorías del lenguaje como virus de Borroughs pero ni éste último ni el argentino ni Welles alguna vez subestimaron a su público como sí lo hacen Nolan. Quedan inmensas esas referencias. Como si fuera suficiente poner un plano de dos espejos enfrentados para parecerce a Welles, o con sólo decir la palabra laberinto algunas veces se acerque a Borges o con sólo nombrar al principio el concepto de idea como virus asimilara a Borroughs.

Nolan nos presenta a un Di Caprio en piloto automático, a Ellen Page desaprovechada en un papel que mas bien está puesto para identificarlo con el espectador (todo el tiempo Ellen Page se entera de cosas con la boca abierta como si fuera un espectador más) Michael Caine aparece casi en un cameo y Watanabe podría haber sido más exprimido.

Por otra parte, Nolan siempre jugó, a través del guión y del montaje, a llevarnos a la psiquis del personaje (el ejemplo mayor es Memento) aquí también lo hace pero es tan previsible que terminó siendo algo aburrido.

Los efectos digitales también funcionaron como mero fuego de artificio para una película que más bien es una buena novela solo que-pequeño detalle- el cine es para ver y escuchar, no para leer.